martes, 23 de junio de 2009


Pocas novelas en el mundo se han escrito como resultado de una postura o envite insólito. Pero hay que decir que donde Cooper puso el ojo puso la bala.

Natty Bumppo, Chingachgook y su hijo Uncas son de la misma raza. Son mohicanos que se han mantenido incorruptibles en medio de la durísima trama que fue la sangrienta colonización europea. Son los últimos indios mohicanos que quedan sobre la faz de la tierra, y esto tiene una significación simbólica que traspasa los tiempos y las estructuras sociales.

Entonces tenemos aquí a una familia de mohicanos que defiende la verdad y la libertad por sobre todas las cosas, y tenemos también a Magua, que es el villano. Magua defiende en apariencia sus ideales, pero hay maldad en sus entrañas; lo mueve un enamoramiento falaz –aunque al fin válido en lo íntimo- que él mismo sabe que es menos que imposible.

La representación del mal en Magua se hace patente a través de un ser ruin dispuesto a morir en aras de conseguir su voluntad y su sed de venganza contra Munroe, el jefe del fuerte William Henry. Es el oponente de Uncas, el joven indio que fue gloria de su pueblo y esperanza de su tribu; Magua, sin embargo, ha sido expulsado de entre los suyos, hay ignominia y egoísmo en su modo de ver la vida, aunque logra rehacerse a través de un arma poderosa que ha sido utilizada por la mayoría de los líderes del mundo: la elocuencia.

Magua tiene otra concomitancia importante con Uncas: ambos se disputan en el fondo el amor de Cora. una de las hijas de Munroe; pero hay diferencias: Mientras Uncas la desea en respetuoso silencio, Magua le hace abiertamente proposiciones imposibles... hasta que decide raptarla. El rapto es lo que detona la dinamita de la historia.

Asi es más o menos como va la trama trazada por James Fenimore Cooper en su novela El último de los mohicanos. El mismo Cooper afirmó que este libro fue el resultado de una suerte de super apuesta con su esposa, a la que aseguró que él podía escribir libros de aventuras mucho mejores que los que se escribían en su tiempo. Y sin duda lo logró... y ganó la apuesta.

Y es que El último de los mohicanos es una saga maravillosamente apasionante desde el mismo principio, no tan solo por la inteligente y sólida narración que hace Cooper, sino también por la inesperada naturaleza autóctona de los héroes que el autor nos plantea, así como por la disimilitud de razas y personajes que compiten por la posesión de los territorios coloniales en medio de asechanzas y salvajes traiciones.

Pero no hay duda que la participación de las hijas de Munroe, Cora y Alicia, le da a la novela el sabor épico que ésta requiere y pone los trazos del más alto valor por el que los seres humanos lucharán siempre: el verdadero amor.

Contar la historia (o parte de la historia) quizá estaría bien en este post, pero no es el propósito.

Gran novela de verdad… super recomendable.

Y a Cooper, si pudiera, le diría: gracias por apostar, Cooper.



Tags: Mohicanos, Cooper, novelas, aventuras

Publicado por OswaldoLilly @ 5:45
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Publicado por Visitante
miércoles, 01 de julio de 2009 | 1:19
Ignoraba lo de la apuesta. Increible.
Publicado por Visitante
miércoles, 08 de julio de 2009 | 17:32
MUY BUEN LIBRO, LO VOLVERIA A LEER SI LO TUVIERA... Y COOPER, GRAN ESCRITOR, MUCHO MEJOR EL LIBRO QUE LA PELICULA, AUNQUE LA ULTIMA VERSION DE PELICULA NO ESTUVO TAN MAL.
Publicado por Visitante
jueves, 13 de agosto de 2009 | 2:36
me encanto la peli con daniel day lewis, genial