Bueno, primero la nota:
EFE acaba de publicar que el Ayuntamiento de Jaslo, en Polonia, ha decidido talar el roble de más de diez metros que Adolfo Hitler regaló a la ciudad en 1942, según explicaron hoy a esa Agencia desde la oficina de prensa del consistorio, una decisión que ha dividido a esta localidad entre partidarios y detractores de este árbol.
Los planes municipales pasan por acabar con el roble para construir una rotonda, descongestionar el tráfico y, de paso, eliminar un molesto recuerdo de la ocupación nazi y la II Guerra Mundial, un conflicto que arrasó Jaslo prácticamente en su totalidad.
En abril de 1942, Hitler hizo traer el roble desde su ciudad natal, Braunau, Austria, como obsequio con motivo de su cumpleaños y primer paso para la germanización de esta localidad polaca, ocupada en aquel momento por las tropas alemanas.
Hoy la ciudad está divida entre quienes defienden la permanencia de este monumento a la memoria histórica, y los que piden que se tale el roble y con él todo el simbolismo que arrastra.
Otros ciudadanos simplemente se preguntan si tiene sentido abrir este debate ahora,después de que durante casi 45 años de comunismo y 20 de democracia nadie haya jamás planteado la necesidad de acabar con este roble.
Mi comentario:
Y me pregunto: ¿Qué tiene que ver el árbol con las culpas de su plantador?
De verdad que da pena leer este tipo de noticias, lo digo con todo respeto. Porque si se piensa a fondo, ¿qué tiene que ver el arbolito éste con la maldita memoria de Hitler, los nazis, la guerra, la Gestapo, la disensión, la riqueza, la pobreza, la ingenuidad, la ignorancia, la oposición, el liberalismo, el capitalismo o la miseria humana?
¿No nos hemos dado cuenta de que estamos faltos de forestación en el Planeta Tierra? Entonces, ¿por qué acabar con un viejo árbol que sólo nos ha hecho bien, que ha aportado más oxígeno puro al ambiente europeo que todos los nazis, Hitler y sus partidarios y opositores juntos, multiplicados al cubo?
Cosas sociales, pero sin causa de fondo... pero eso es lo que hay en el mundo. Lo vuelvo a repetir con todo respeto para el árbol.