Transformar a un príncipe en una rana no es nada extraordinario y se consigue con relativa facilidad. Cualquier malhumorado jefe de sección lo lleva a cabo a diario. Pero transformar a una rana en un prncipe, eso exige en alto grado arte o magia, o amor
De los cuatro Beatles (o mejor dicho, de los dos que quedan), Ringo parece ser el que lleva la vida más tranquila, alejado de reflectores y de intensas giras.
Claro, no es un McCartney... pero tiene otras ventajas que éste no conoce.