domingo, 19 de julio de 2009



-Pero si los dragones no existen –gritó Ric.

-Te digo que yo vi uno.

-¿En donde?

-En el túnel.

-¿Hasta adentro?

-Si.

-¿Y cómo fue que lo viste?

-Ayer entré… fui hasta la quinta vuelta.

-¿La quinta vuelta? ¿Dices que está en la quinta vuelta?

-Si.

-Oh, Manny, ¿no sabes que no debes llegar hasta la quinta vuelta?

-Sí,  pero no pude detenerme.

-¿Por qué no?

-Había algo… algo que me incitaba.

-¿Algo que te incitaba?

-Si.

-¿Qué era?

-El olor.

-¿El olor?

-Si.

-¿De qué hablas, Manny?

-De eso… del olor.

-¿Cómo olía?

-No lo sé… nunca había venteado algo igual.

 

Ric hizo un gesto de incredulidad. Miró hacia el cielo cubierto de nubes y después paseó la vista por la extensa campiña donde los árboles formaban tupidos macizos verdosos.

 

-Mmmm…. ¿Te mareó?

-Un poco.

-Dime una cosa Manny: ¿te vió?

-No lo sé.

-¿No lo sabes?

-Bueno, él estaba echado, estaba como enrollado en su cola, que es muy larga.

-¿Dormía?

-No sé… lo ví por detrás.

-¿De qué color es?

-Creo que verde…es lo que se miraba al reflejo de la antorcha.

-¿Y no se movía?

-Nada.

-¿Estaría muerto?

-No.

-¿Cómo lo sabes?

-Porque respiraba; pude escuchar su aliento; era ruidoso, tremendo...

 

Ric alzó la mano y metió sus dedos entre el cabello.

 

-¿Por qué no sale del túnel?

-¿Cómo sabes que no sale?

-Porque nunca lo han visto.

-Eso no prueba nada.

-Claro, pero ya se sabría; alguien lo habría visto aunque fuera de noche.

-Tal vez se va hacia otras partes.

-¿Otras partes?

-Si. A tierras lejanas.

-¿Cómo es eso?

-Hablo del túnel.

-¡Tú estás loco, Manny!

-Recuerda lo que nos dijo el abuelo.

-No le creas nada. El abuelo dice muchas mentiras.

-¡Eso no es cierto! El dragón es una prueba.

 

Ric echó la cabeza hacia atrás, pensativo.

 

-Está bien. ¿Qué me decías del túnel?

-Que ahí dentro hay cientos de pasadizos ocultos. Yo los ví.

-¿En serio?

-En serio.

-Oye, Manny, no se lo habrás contado a papá.

-No. Y si se lo digo, nunca me creerá.

-Bueno, él es escéptico, tú sabes. Y yo salí a él.

-Y yo soy como el abuelo.

 

Una sombra gigantesca los cubrió de repente.

 

-Creo que va a llover. –dijo Ric.

 

Manny se quedó como petrificado.


Había captado el olor, el olor áspero y azufroso en el aire. Pero no quiso alzar los ojos.

 

Simplemente se quedó quieto, muy quieto.


Se oyó un rugido largo y áspero.


Y volvió a hacerse el silencio.

 

 

Un cuento de Oswaldo Lilly

D.R. 2009



Tags: dragones, cuentos, literatura

Publicado por OswaldoLilly @ 20:17
Comentarios (3)  | Enviar
Comentarios
Publicado por Moni
domingo, 19 de julio de 2009 | 21:01
Go, vaia...
me gustó me gustó
si tienes mas
subelos Go
*___________*
Publicado por Visitante
jueves, 13 de agosto de 2009 | 2:23
ArdiendoArdiendoArdiendoArdiendo
si existen o mas bien dicho existieron Angelito
Publicado por mayra
martes, 01 de septiembre de 2009 | 16:48
OIE ME DEJASTE PICADA CON ESTO COÑISChica