
Las cosas cambian.
Miles de fanáticos de la cultura pop, muchos de ellos con disfraces, asisten esta semana a la 40ª edición de Comic-Con en San Diego.
Este es un evento que en los últimos años ha dejado de ser una reunión de lectores de cómics para convertirse en una exposición de películas de Hollywood.
Se espera la asistencia de más de 125.000 personas, muchas disfrazadas como su superhéroe favorito… quizá algún personaje de La Guerra de las Galaxias o Star Trek, e incluso como un miembro de Cazafantasmas, aquí en esta convención que se extenderá hasta el 26 de julio.
Hay que decir sin embargo que el evento actual es muy distinto a la exhibición que reunió por primera vez a 300 seguidores del cómic en el hotel Grant en 1970.
Es un hecho. Todo evoluciona.