
Ahora muchos están hablando (bueno no muchos, sólo los que trafican con arte) de Frida Kalho por una supuesta colección de objetos que apareció de repente acá en México. Allá ellos si quieren seguir averiguando si estas cosas son auténticas o no lo son.
Yo quise mejor admirar el cuadro B&N. ¿A poco no les dice cosas la pic? Es bastante antigua, y pues sí, es Frida en persona pintando a una mujer. Está vestida de oscuro, un oscuro que contrasta con la blanca vestidura que pinta. Y ahí hay un pincel fijo, hay caballetes, un dogal, una sola trenza negra amarrada a la nuca juvenil… y unos ojos fieros que ven como queriendo hacer trizas la lente que la imprime.
Es la estampa de un tigre barriendo un lienzo, el flash de un instante eternizado, un recuerdo... pero fiero.
Tigre, tigresa, flash eternizado. Eso era Frida. Ningún temor, ningún miedo a la muerte. Se dice que las últimas notas de su diario decían: "Espero alegre la salida ... y espero no volver: Frida".
Por eso, el día que le preguntaron cuál era su última voluntad para su cuerpo, ella respondió: “Bueno… no quiero ser enterrada. He pasado mucho tiempo tumbada... Simplemente quémenlo!"
Y en su funeral, los dolientes se reunieron para presenciar la cremación de una de las pintoras más grandes de México... y de las más fieras. Ésa fue su voluntad. Y de este modo Frida, tigre tigresa, daría su adiós inolvidable, algo único y acaso irrepetible...como esta pic B&N.
Los gritos de la gente se elevaron en la sala ante la explosión y el calor del incinerador a puertas abiertas que mostraba un cuerpo erguido. Su cabello, ardiendo en llamas, se inflamó sobre su cabeza como una aureola, como hiedra ardiente... y desapareció para volverse cenizas.
Tremendo. Tigre, tigresa. Un funeral único.
Un retrato de lo que es la vida... y la muerte.
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