
¡Kowabunga!
Uno ignora muchas cosas. Como por ejemplo, el hecho de saber que Hitler tuviese aspiraciones de pintor.
En fin que ya se ve que las artes y el deseo de apoderarse del mundo no están divorciados, sí señor. Y es que Hitler, el hombre que creía ciegamente en la teoría del hielo y el fuego eternos de Horbiger, también tenía su corazoncito. Eso se lo hubiésemos podido preguntar a Evita Braun si aún viviera.
Y pues aquí pongo uno de esos cuadros surgidos supuestamente de la mano del Tercer Reich. Porque los expertos aseguran que las pinturas sí son de él… aunque bueeeno, en esto del business uno nunca sabe jeje.
