
“Juanito” e Iztapalapa son lo de hoy. Increíble.
Y bueno, hablando de Iztapalapa, esa gran demarcación que tantos pleitos suscita a causa del poder y del dinero, se me viene a la mente que este filón de tierra del Anáhuac ya fue mucho antes objeto de los mismos pleitos.
Lo digo porque de ahí fue originario el gran Cuitláhuac, aquél rey azteca que hizo huir a Hernán Cortés y a sus huestes españolas de Tenochtitlán. Se dice que Cortés, a costa de la muerte de más de 800 soldados y de unos 4000 aliados suyos de Tlaxcala, no paró de huir aquella noche hasta llegar a Popotla, y una vez ahí, se sentó bajo un gran árbol a llorar su derrota.
¿Noche triste? Bueno, para los invasores, triste, mas para los tenochcas, de victoria. Una fecha memorable: 30 de junio de 1520, hace 489 años.
¿Y quién comandó este ataque victorioso?: Cuitláhuac, el señor de Iztapalapa. De hecho fue la única batalla que los Aztecas ganaron. Y fue Cuitláhuac quien también reconstruyó el templo mayor y puso barricadas a la ciudad antes de morir de viruela a los 44 años.
Entonces, viéndolo bien, Iztapalapa está para glorias, no para deshonras.
Lo digo por todo lo que está pasando en estos días –circo, pan y mentiras- en esa demarcación mexicana de tan gloriosa memoria.
¿Me estás oyendo, Juanito y anexas?