
"[…] En nada gastó tanto, sin embargo, como en sus construcciones; extendió su casa desde el palacio hasta las Esquilias, llamando al edificio que los unía Casa de Paso; destruida ésta por un incendio, hizo construir otra que se llamó Casa de Oro, de cuya extensión y magnificencia bastará decir que en el vestíbulo se veía una estatua colosal de Nerón de ciento veinte pies de altura; que estaba rodeada de pórticos de tres hileras de columnas y de mil pasos de longitud; que en ella había un lago imitando el mar, rodeado de edificios que simulaban una gran ciudad; que se veían asimismo explanadas, campos de trigo, viñedos y bosques poblados de gran número de rebaños y de fieras. El interior era dorado por todas partes y estaba adornado con pedrerías, nácar y perlas. El techo de los comedores estaba formado de tablillas de marfil movibles, por algunas aberturas de los cuales brotaban flores y perfumes. De estas salas, la más hermosa era circular, y giraba noche y día, imitando el movimiento de rotación del mundo…[…]"
Suetonio, "Vida de los Doce Césares", XXXI.
Por casi dos mil años se mantuvo oculta bajo tierra la construcción denominada Casa de Oro que refiere aquí Suetonio y que se atribuye a Nerón. Ahora se han encontrado restos de ella en Roma.
Por una descripción del descubrimiento arqueológico que publica ABC.es sabemos que existe, aunque hasta hoy sólo es posible ver un muro de dos metros que delimita el perímetro de la habitación que dibuja un círculo de 16 metros, y los pilares y la pared de la estructura que aparecen unidos por una serie de arcos que cubren el primer nivel de la habitación compuesta de dos pisos.
Según los arqueólogos la estructura estaba compuesta por un total de siete arcos, cuatro en el nivel superior, y tres en el inferior.
De mucho sirven los libros. Porque vemos que Suetonio dijo entonces la verdad.
Bien por los arqueólogos y por quienes se ocuparon en conservar el testimonio de este gran escritor romano.
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