Vueltas que da la vida, si es que atendemos a lo que revela el libro The DNA of the writings of Columbus.
En él, la investigadora Estelle Irizarry de la Universidad de Georgetown confirma que la lengua materna del Almirante de la Mar Océano era el catalán. Por lo mismo concluye que Colón era de origen aragonés y no genovés. ¡Puaf!
Y es que ahora, hasta la sepultura de Cristóbal Colón está en disputa: Sevilla, República Dominicana, Pavía, y hasta Venezuela se ufanan de poseer una tumba con los restos mortales del famoso navegante. Y uno se pregunta: ¿Qué caso tiene?
El hombre, por lo visto, da más importancia al hecho de tener mausoleos que a las obras. Y es que las obras que hizo Colón cambiaron para siempre la visión del mundo y el orden del mundo
¿No se deberían gloriar acaso –si es que su supersoberbia se los permite- de todos sus hechos más que de la tenencia de sus huesos ya inservibles?
Bueno pues sin saberlo, Colón dejó de todos modos una máscara hasta en sus mapas.
Cada cabeza es un mundo... en ocasiones no tan nuevo.
Tags: Cristóbal Colón