
Un 27 de julio de 1940 (o sea que está a punto de ser septuagenario) el gran Bugs Bunny hizo su primera declaración de guerra al salir del hoyo de su madriguera y enfrentar la oscura bocana de la escopeta de Elmer Gruñón y espetarle: ¿Qué hay de nuevo viejo?
Así ocurrió en aquél viejo primer capítulo que marcó su nacimiento en el cómic y que se denominó: A Wild Hare.
El dibujante Ben Hardaway fue el creador del prototipo, pero Bob Clampett, Tex Avery, Robert McKimson, Chuck Jones y Friz Freleng acabaron de diseñar poco a poco a El conejo de la suerte, como se le llamó aquí en México.
Es curioso decirlo, pero Bugs alcanzó la cima de la fama durante la Segunda Guerra Mundial, cuando se volvió popular entre las tropas norteamericanas. De hecho Bugs llegó a ser la mascota oficial de los escuadrones gringos en plena guerra: ¡Qué cosas!
Pero un Óscar al mejor dibujo animado lo levantaría aún más por los aires en 1958, cuando la Academia premió el corto Knighty Knight Bugs, haciéndolo famoso en todo el mundo. De hecho esto hizo que Bugs Bunny tuviese por más de 40 años su propio espacio en un programa de la ABC: The Bugs Bunny Show.
Mel Blanc, quien caracterizó la voz del gran Bugs falleció en 1989, pero ni esto hizo descender su enorme popularidad. Hoy el conejo es, digamos, el padre y compañero de muchas generaciones. Y todas estas generaciones, al igual que los viejos soldados retirados, no pueden olvidar sus travesuras.
Vaya un fuerte abrazo para Bugs Bunny… a quien rendimos tributo un poco antes de que se llegue el 27 de julio de 2010, otro aniversario en que le podremos decir, sin rifles ni carabinas y en su propia cara: ¿Qué hay de nuevo viejo?
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