
¿Séptimo arte? Pues sí.
Y parece que en esto los nigerianos están dando una nota realmente novedosa al mundo.
¿Qué es lo que ha ocurrido en Nigeria con el cine? No es tan fácil decirlo pero se entiende, a vuelo de pájaro, que la misma crisis económica y social ha hecho surgir una industria cuasi casera (Nollywood Babylon) dedicada a hacer cine módico, cine nacional, cine benéfico, casi doméstico que fomenta la cultura y proyecta todo lo inédito de aquél país inmenso.
Es increíble, pero en lo sencillo y humilde uno puede hallar a veces los tesoros. Este es el ejemplo de Nigeria, que tal vez sin proponérselo produce hoy alrededor de dos mil quinientas pelis por año de un cine intenso, interesante y fresco.
Y lo mejor de todo es que ya han creado un canal de venta natural que de seguro desbordará el continente africano, porque hoy el mundo ha empezado a darse cuenta de que en Nigeria hay talento revolucionario y espontáneo que produce cintas con temas de muy buena calidad.
No que cuente con los extraordinarios efectos espectaculares del cine hollywoodense –o del todavía limitado cine indio-bollywoodense-, ni tampoco con los estratosféricos presupuestos que se invierten en un proyecto de occidente –la producción de una peli en Nigeria cuesta a lo mucho 10 mil dólares-, sino que se surte de sencillas historias de la vida cotidiana, hechos cortos y singulares del vecino de al lado, usos y costumbres de su raza, pedazos de vida sobre triunfos del espíritu, y en especial, de retratos de pobreza y escasez, de penurias y miserias, de ejemplos de supervivencia y entereza humana.
Bueno, algo como lo de Nigeria tiene que dejarnos cierta enseñanza a todos los occidentales, acostumbrados al oropel visual de las grandes producciones, al marketing fastuoso, a las lumbreras rutilantes, al ensalzamiento de figuras que cobran lo que no valen, a la glorificación de simples muñecos de mimbre.
La pregunta es si esa costumbre por la banalidad nos dejará algún día acceder y disfrutar de un verdadero cine como el que se hace hoy en Nigeria.
No es pregunta.