domingo, 10 de enero de 2010

Hace casi ochenta años Aldous Huxley publicó Un Mundo Feliz (Brave New World), una de las novelas de ficción más escalofriantes del siglo 20.

Y bueno, después de leer a Orwell (1984) y a H.G. Wells (A Modern Utopia), como que queda la impresión de que esta trilogía de quimeras futuristas guardan vínculos, aunque lo cierto es que fueron concebidas en tiempos diferentes.

Un Mundo Feliz es untrabajo hecho por Huxley en tiempos de depresión y vientos de incertidumbre. Se trata de una fantasía científica turbadora que retrata una verdadera pesadilla. Siete siglos de errores conducen a la humanidad de un mundo utópico a una especie de evolución regresiva, de tal manera que la ciencia es elevada al rango máximo de decisión al grado de llegar a regir las vidas y el destino de todos los seres humanos.

Sabido es que un Estado –al menos como lo conocemos actualmente- lo compone la sociedad, aunque lo cierto es que en la praxis es regido por una aristocracia, que puede ser a veces política, o a veces religiosa, o a veces militar, o a veces científica, o a veces una combinación de éstas, pero que siempre crea poderes y privilegios generalmente inalcanzables por el hombre común.

Y en la sociedad futurista de Huxley se ha asumido una conducta bastante extraña: Todos los niños se producen en probetas, y son, además, genéticamente manipulados para pertenecer a alguna de las cinco categorías que existen, desde la más inteligente a la más degradada.  Están primero los Alpha (la élite), los Betas (los ejecutantes), los Gammas (los empleados subalternos), los Deltas y los Epsilones (la infantería social destinada al trabajo pesado).

La manipulación de los niños permite dotarlos, por así decirlo, con dosis de inteligencia, de instintos, de complejos, de aptitudes o de taras físicas, según una planificación totalitaria que satisfaga las necesidades de la sociedad.  

Por si fuera poco, el sexo ha sido disociado de la función reproductiva y del amor, pues todas las pasiones y sentimientos han sido eliminadas por medios químicos desde la infancia. La familia ya no existe, tampoco los valores éticos, y por tanto, la promiscuidad es permitida libremente.

El erotismo ha sido abolido de manera que no existen ya las fantasías, ni el misterio del enamoramiento, ni las pasiones típicas del hombre por la mujer y viceversa. El sexo es simplemente un acto cavernícola o robótico, una acción mecánica más como cualquier actividad monótona y fría proveniente del frío cálculo social.

En el planeta de Huxley todos son felices porque el estado de felicidad  se resuelve químicamente ingiriendo tabletas de «soma». Pero aunque todos son felices, no todos son iguales. Hay un sistema separatista de castas que cataloga a las clases sociales porque los hombres han sido fabricados biológicamente con diferencias físicas y psíquicas irreversibles a fin de que cada uno ejecute lo más eficientemente posible la tarea que le ha sido asignada en el conglomerado social.

Y bueno, también hay una historia de amor que es en realidad la grieta del libro, y que es la que le da calor de vida a la trama… pero eso mejor lo dejo flotando en el aire por dos razones: una, porque se trata de que tú lo leas, y otra porque ya me he extendido demasiado.

Sólo diré para acabar que esta obra de Huxley vale la pena leerla.

Sorry por mi carencia de epítome jeje.

Para leer o descargar el libro:

http://www.librosgratisweb.com/html/huxley-aldous/un-mundo-feliz/index.htm

 

 

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Milady.... ¡Tú eres adorable!




Tags: libros, Un Mundo Feliz, Aldous Huxley

Publicado por OswaldoLilly @ 6:25
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Publicado por Visitante
domingo, 10 de enero de 2010 | 20:15
Hola, pienso siempre es lo mismo, alguien que se hace del poder por el poder y lleva a la humanidad al caos, ¿no se ven algunas semejanzas con lo que ocurre ahora? Saludos.