
Tal vez sí tenga que ver y mucho. Picasso, por ejemplo, pintó un cuadro hace casi 50 años, Tete de femme. Tete de femme es en realidad un retrato de su musa favorita, su propia esposa llamada Jacqueline, que para unos no se ve tan bien en el cuadro (los que no son cubistas, claro) y para otros, es la imagen de la fidelidad personificada por medio de pinceles mágicos.
¿Tiene que ver la fama? La fama, y también el prestigio… y por supuesto la calidad ganada, si atendemos su actual precio. Y es que esta pintura se vendió en nada menos que 12.9 millones de dólares. ¿Te late?
La composición de tonos azules de su mujer con la melena suelta fascinó a alguien con la suficiente pasta, a saber coleccionista… y pues soltó el chequecito.
¿Tiene que ver la fama? Ya se ve que sí.
Me pregunto cuánto llegarán a valer todas estas pinturas tan caras en el siglo 22, para no ir más lejos. ¿O será que para entonces ya no valdrán nada?
¿Quién puede decirlo?