martes, 09 de marzo de 2010

Albert Camus fue un notable novelista, ensayista y dramaturgo francés ganador del Premio Nobel de literatura en 1957.

Todas sus obras reflejan la philosophie de l'absurde, esa sensación de alienación y desencanto combinada con la afirmación de cualidades positivas como la dignidad y la fraternidad humanas, cuya corriente iniciara Sartre algunos años antes.

En la ciudad de Orán aparece inopinadamente, durante la década de los 40, una extraña plaga de ratas que conmociona a sus habitantes. A partir de la primera muerte se van sucediendo otras hasta convertirse en una verdadera peste que provoca que las puertas de la ciudad se cierren y se dicte una cuarentena que durará varios meses sin que nadie pueda entrar, y mucho menos salir.

El caos y la incertidumbre flotan ominosos sobre la ciudad y pasan a ser elementos cotidianos, y el temor a la muerte es ostensible. Hospitales, escuelas y edificios públicos son dispuestos como centros de atención en medio del desconcierto y el miedo que atiborra el corazón de todos los pobladores.

En un inesperado exilio, la peste obliga a poner guardias en las fronteras y hace cambiar de ruta a barcos y aviones. El comercio declina y los habitantes se entregan a un ocio forzoso atestando cafés, restaurantes y cines.

Poco a poco la plaga se va haciendo más patente en los grupos comunitarios y las inhumaciones sanitarias se convierten en algo cotidiano. Los entierros pasan a ser un espectáculo tétrico y sombrío cuando los cadáveres son transportados en fila hacia el improvisado horno crematorio, ante las asustadas miradas que se esconden tras los cortinajes de las ventanas cerradas.

Es probable que el mensaje más importante de Camus en La Peste sea: aún en medio de las calamidades, el hombre puede aprender algo; que siempre habrá en sus semejantes cosas más dignas de admiración que de desprecio; que a pesar del sufrimiento y el dolor de vivir cara a cara con la muerte, aún nos queda la posibilidad de unirnos y de ser solidarios hasta el final.

En La Peste, Camus reconoce la importancia esencial de la individualidad: no es justificable para el hombre ser indiferente, vivir en la apatía, porque la vida es algo concreto, con principio y fin, y está compuesta de pequeñas batallas y de pequeños éxitos que son sólo pasajeros, nunca eternos.

Los hombres necesitan aprender a compartir, a solidarizarse y a respetar a los demás, no sólo a mirarse a sí mismos.

La peste que Camus plantea en su libro no simboliza únicamente la execración que suponen las guerras, sino que también es una representación del mal, un mal que se difunde a toda prisa y que no le permite al hombre hacer a un lado el egoísmo, la búsqueda del beneficio propio y la hipocresía, que tanto daño le hace a él y a sus semejantes.

Para Camus no existe nadie que haya salido victorioso actuando bajo estas premisas.

La Peste tiene sustancia: nos hace reflexionar sobre lo que representa en estos tiempos ir en pos de la "buena vida", la cual no puede lograrse en el individualismo absoluto o en el materialismo, puesto que las cosas materiales no satisfacen por completo al ser humano.

La humanidad requiere de otro alimento: el alimento del alma, el ayudar a los demás, el poder hacer a un lado la indiferencia y mirar al de enfrente para ofrecerle amistad y respeto, esperando reciprocidad.

Nada más... pero nada menos.




Tags: libros, La Peste, Albert, Camus

Publicado por OswaldoLilly @ 18:30
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