
Bueno, en estos días en que vemos puesta una coraza antimexicana sobre la humanidad de la gobernadora de Arizona, se antoja hacer un recuento de daños -o un recuento de años- para refrescar la ajada memoria no solo de madame xenofobia, sino la de todos los gringos.
A ver. Hasta el día 1 de febrero de 1848, Arizona era nuestra. Y digo, no solamente Arizona, sino también todo California, todo Nuevo México, todo Texas, todo Nevada, todo Utah, y una gran parte de Colorado y Wyoming.
Pero desde el 2 de febrero de aquél trágico año, juegan contra nosotros las cláusulas del Tratado de Guadalupe Hidalgo firmado entre EEUU y México, bajo el cual nuestro País le cedía el 55% de su territorio a los gringos a cambio de 15 millones de dólares.
¿Fue un tratado signado por dos partes? Más bien fue el robo más negro de la historia, para decirlo con toda claridad y sin pelos en la lengua.
Hoy sabemos por ejemplo que este robo en despoblado significó, a ojos de todo el mundo, el despegue de la nación norteamericana y la caída de nuestro México, en cuyo vil tobogán aún nos deslizamos.
Pero bueno, al margen del execrable convenio es necesario decir algo, o más bien gritarlo: Que en este “tratado” hay un artículo que los gringos no han cumplido desde hace 162 años con México. Hablo del artículo octavo, que ha pasado de noche para todo mundo.
“VIII: Se conservan los derechos de permanencia y garantía de tierras de los mexicanos en los nuevos territorios, y se les permite elegir la nacionalidad que desean conservar.”
¡Santos tratados Batman!
¿Cuál debe ser entonces nuestra postura como mexicanos? ¿Por qué México sí cumplió el Tratado y ellos no lo han hecho hasta hoy, sino todo lo contrario? ¿Por qué ni siquiera podemos ir a trabajar en unas tierras que por siglos fueron nuestras?
Hay cosas que son notorias. Ellos se vanaglorian de ser respetuosos de lo legal, y ese es el argumento con el que defienden sus fronteras. ¿Pero entonces por qué no han respetado hasta hoy la cláusula octava del tratado con el cual nos despojaron de más de 2 millones de kilómetros cuadrados que eran nuestros?
¿Acaso una superficie equivalente a toda España, Francia, Alemania, Italia, el Reino Unido, Portugal, Suiza, Bélgica, Holanda, Dinamarca, Hungría y Croacia juntas, no vale una apertura respetuosa a nuestros compatriotas en cumplimiento de la cláusula octava?
¿No ha sido pisoteado hasta ahora nuestro derecho acordado en este mismo Tratado?
Ellos sí poseyeron nuestra tierra, nosotros no podemos ir a trabajar en ellas.
Madame
xenofobia: ¿Qué nombre le ponemos a esta infamia?