
Cabo Verde llegó a ser un pasaíso.
En 1462 los primeros colonos portugueses llegaron a Santiago y fundaron la ciudad europea más vieja del trópico Ribeira Grande o Ciudad Velha.
Pero después hubo también muerte. El tráfico de esclavos desde África convirtió a estas islas en centros flotantes de maldición. Cuatrocientos años después, la colonización transformó las islas en un «desierto flotante»: gran parte de la población emigró huyendo del hambre.
Hoy aún quedan bellas estampas como esta. Y eso es una esperanza.